sábado, 24 de octubre de 2026

Presentación: Agenda de Minniedades, de Jorge Daffunchio – “Maldito Artista”

 


Agenda de Minniedades

Jorge Daffunchio – “Maldito Artista”

 

“(…) Yo, en cambio, por medio de mis obras te demostraré mi fe”

Santiago 2, 17 -26

"Concibo la noción de lo político en un sentido muy amplio. Algo que depende de un fundamento ideológico, de una elección, algo que no es simplemente la consecuencia de un instinto racional. En este sentido, sostengo que nuestras creencias privadas, en el modo en que nos comportamos sexualmente o en lo que sea, son políticas, porque es siempre el proceso de elecciones ideológicas y nunca es simplemente naturaleza. En este sentido diría que la cultura popular es eminentemente política, y me interesa justamente por eso."

Slavoj Žižek, La perversa guía de la Ideología

 

 

A modo de introducción hay dos citas de dos primeras ideas que me surgieron al finalizar la lectura de Agenda de Minniedades de Jorge Daffunchio. La primera es bíblica, el capítulo 2 de la Carta de Santiago, los versículos que recordamos con el título "La Fe y las obras" donde el Apóstol enseña que la acción demuestra y evidencia la verdadera profesión (la religiosa en aquellos, la poética en este caso -entendiendo la Poesía  como espíritu de las Artes, que así nos la legó nuestro Sumo Pontífice André Bretón, apoyado en el bastón de Hegel). La otra cita es de Slavoj Zizek en el documental La perversa guía de la ideología, allí manifiesta que su interés en la cultura popular es porque en ella se transparenta el fundamento ideológico de la Época, sus elecciones ideológicas y por tanto políticas, y ese también es el proceso de interés artístico-poético de estos poemas y de Jorge: la observación, análisis e imputación de un estado del Mundo y sus transformaciones a partir de ese sesgo invisible que atraviesa lo que consideramos cotidiano y “normal” y se evidencia en trivialidades.

Luego me aparecieron otras dos ideas: Jacques Derrida con aquello de Firma, acontecimiento, contexto y el artículo “¿Qué es un Autor?” de Foucault (spoiler alert, mal y pronto: el Autor es una función que jerarquiza ciertos discursos: ya saben por si aparece en el multiple choice del Final), pero peligrosamente ello se acercaba a una clase de Teoría literaria y a la correspondiente y fatal estampida de lectores, así que intenté contenerme y esta breve (espero) presentación comienza así:

 

*

 

Poesía y Humor son dos características presentes en toda la obra de Daffunchio, pensemos en sus performances como aquellas de las caminatas a Luján (la irrupción de los soretes de papel maché en una Peregrinación de finales de los 80’s donde se pone en tensión el concepto de Creencia, no se niega la Fe ni la vitupera: se tensiona el concepto de Creencia, su alcance y su polisemia ¿Creo en una representación, digo, los soretes de papel maché? ¿O soy un borracho santo tomasino que tiene que hundir el dedo empírico (la pata peregrina, en este caso) para creer que es caca? y la  otra caminata virtual-en-los-albores-de-la-era-virtual sobre una cinta ergométrica mientras “a su paso” rezaban sus versos unos poetas petisos). Pensemos en sus obras plásticas “Saquito de Té” o en “El pez grande se come al chico” con sus corrimientos de sentido figurado a la literalidad; en “Animal herido”, “Un relámpago en mí” como compositor; en sus libros: Estás bien/ estás desnudx (150 veces), y, particularmente en este, donde nos basta con ver la portada para entender que algo raro sucede allí: ¿Qué hace este señor Minnie mirándonos desde la Tapa? ¿Por qué no respeta la tradicional imagen de autor en la solapa con gesto de intelectual estreñido? Y es este “desplazamiento” desde el margen al centro lo que también explica el principio poético que recorre la obra: así como Schopenhauer definió al Humor como aquello que aparece donde no corresponde, hace un par de revoluciones, en Rusia aparecieron unos tipitos que estudiaron metódicamente la Literatura y uno de ellos postuló el “Extrañamiento” como procedimiento poético principal. Decía Shklovsky (el fulano en cuestión) que el Poeta desautomatizaba la percepción de las cosas para volver a hacerlas visibles en el poema.  En AGENDA DE MINNIEDADES sucede esto y nos encontramos con que algunos textos parecen graciosos y nos muecan una sonrisa, pero lo hacen porque son textos que incomodan, inquietan al estar desplazados de su habitualidad y adjuntados con lo inesperado, sean conceptos filosóficos (el poema “Footage” como comprobación empírica cinética de aquel fluvial adagio de Heráclito), sean géneros literarios (“Aviones” es un poema de ciencia-ficción donde la distopía ecológica transhumana da paso a una nostalgia por las máquinas en un contemplador que todavía así se aferra a la esperanza, la humana e inútil esperanza, del retorno en su último verso: “Quizás en la próxima temporada…”), sea en los mitos (“Cosmogonía” y “Al Oeste del Paraíso” dos bellísimos poemas que se apropian y reconstruyen pasajes del Génesis, pero también “Narciso” y “El Tormento”), o en las realidades exageradas (“Welcome to the jungle” donde el entorno y la fauna parecen denunciar el retorno de ideologías salvajes, o lo accidental cotidiano devenido tragedia en “Rompan todo” donde una taza rota suscita la distopía raybradburyana, y en “Adivinanza” donde las rosas se vuelven herida impune).

Por supuesto, el primer desplazamiento/extrañamiento es el evidente del título: las nimiedades, los detalles, los pequeños gestos, las pequeñas voces del mundo , se transforman en la gracia léxica que marida con la tapa (“Minniedades”) apropiándose de la icónica figura de la ratoncita a la vez que expone la disneylización de la cultura pop. Y así como en la contratapa se advierte sobre las imágenes plásticas emparejadas a los poemas, también en el proceso de zoom-in al entorno físico y cultural que hace el poeta Daffunchio en su escritura, nos hallamos nosotros como lectores/pluspoetantes con la sorpresa revelada, con-movida, repensada y compartida en los textos “de bolsillo” que se agendan en una fecha improbable y azarosa, es decir, intentan la humana aventura de retener para el futuro un presente que ya es pasado.

Si insistiera con el aparato de análisis de aquellos rusos ("Insistidor como ruso" es una frase que quiero instalar desde el aparato crítico cultural sudamericano), podríamos hacer una detallada lista de procedimientos literarios formales como quiebres, modificaciones, rupturas de cohesión y coherencia gramatical y léxica (por ejemplo, en "Estrellado" donde fluctúa dicho término desde el adjetivo al sustantivo deverbal hacia la reflexión metalingüística, o en "El muerte en la cajón" donde articulo y nombre disputan género). Así también sucede con los procedimientos de multiplicación de interpretación y  sentido de los términos (la ambigüedad de "pescar"  en el poema "Pescado" dónde se entrecruzan dos maneras primales del Deseo -Hambre y Eros- en el asombro de una respuesta; o en las tres rayas del poema homónimo, donde una se esnifa, otra se dibuja y la última, muerta en la playa, se pudre: Baco, Mnemósine, Tánatos como capítulos del derrotero vital)

Lo poético y lo humorístico representan dos de los principales indicios de inteligencia (intelectual y emocional) humana: una forma de ver, contemplar, atravesar y resistir la pesadumbre de la subsistencia que, así y todo, se cuela constantemente en la nostalgia con elegante tristeza, y en aquello que inquieta a cualquier Perseguidor como este Maldito Artista: el dilema existencial del tiempo y su fuga (en “Polaroid” ataviado del fantasma de la foto; en el cartel de una inmobiliaria en “Tu casa, frente a la Buján”).

Podríamos seguir desmenuzando uno a uno los poemas o serializarlos como en el onírico caso de "Y en el sueño" (el revés melancólico de la melancólica realidad), "Kamikaze" (que inicia con “Hay un kamikaze golpeando las manos en la puerta / Por un momento me asusté, creí que eran los evangelistas de acá a la vuelta”) y "Yokai" (donde la risa perversa del sueño se hace nuestra risa y perversión), pero voy a detenerme en dos poemas que nos permiten vislumbrar un Arte poético de la obra, permítanme leerles "Oh yeah!" y "El poeta":

 

“Oh Yeah!”

Me levanto con los tapones de punta

¡No quiero que me rompan las pelotas!

 

Al rato en una mesita

del bar de Cao

Junto con el jarrito de café

llega John con su criolla

 

Una pizza y una birrita después

tenemos dos canciones nuevas

“La vi parada ahí”

(me gusta ese doble sentido del título)

y la otra

con mucho twist y mucho grito

Levantamos campamento

naufragamos por Corrientes

y después

nos mandamos para SADAIC

¡Que la chupen esos cumbieros del orto!

 

Aquí vemos una leyenda iniciática parodiada por el contexto (el Bar de Cao en el barrio de San Cristóbal y SADAIC en lugar de los estudios Abbey Road), los “Beatles argentinos” no son los Serú Girán sino el mismo Paul y su amigo John, pero en la esquina de Avenida Independencia y Matheu con “una pizza  y una birrita”. Daffunchio reivindica en esta fabulación que la genialidad creativa está al alcance de todos, en toda urbe, pero también denuncia que esa construcción es arbitraria y esnob, que es la recepción (el público, abreviemos) la que se condiciona por el contexto. Casi que podemos escuchar a una vecina declamar “Qué va a ser un ‘Beatle’ éste, si vive acá a la vuelta”. Sin embargo, se cuela la sutileza reivindicatoria en el “naufragamos por Corrientes” que bien recobra a Nebbia – Tanguito, y con ellos a Moris, Pipo Lernoud, Miguel Abuelo, Pappo (que bien podría declamar el verso final) y aquella generación de los albores del rock nacional.

“El poeta”

Escuchó el trueno

Hubo una pausa…

 

Y otro trueno

Y otro más

 

Supo

Que al él evocarlo más tarde

más tarde que ese más tarde

los otros

escucharían el mismo trueno

la misma pausa

 

Y otro trueno

y otro más

y -¡al fin!-

también…

 

la lluvia

 

La función del Poeta sigue siendo la del brujo de la tribu: no solo contemplar, observar, contar, atestiguar el trueno, también, de ser necesario, crear la lluvia con palabras (la etimología del más viejo sortilegio, avrah kadhabra: “voy creando mientras digo”). Jorge es ese tipo de poeta, esa concepción poética es el espíritu que atraviesa todo su obrar artístico. Es a la vez, manifiesto de mismidad y un compromiso con la Otredad.

Esta concepción se repite en “Colibrí”, donde la voz poética observa cómo “(…) en tu mano / en el gesto urgente que hacés” se recrea la percepción del fenómeno inenarrable del ave, lo que sólo puede la poesía: el artificio de hacer ademán aquello que vuela en el jardín.[i]

El extrañamiento, la mirada desacostumbrada, es flor en la foto familiar donde revela su “Amarillo disidente”, es el nombre sagrado de “Mahoma” instaurado en la banalidad gatuna, es la mirada presagiando la tormenta de “Santa Rosa” y es la habitualidad transformada en la hipérbole de habitar “En puntas de pie” la rutina diaria. En suma: La nimiedad revelando su potencia poética. 

 

*

Para cerrar. Los poemas, el poemario, las imágenes, la edición preciosa, en fin, comprobarán al leerlo que el libro es muy bueno -no hace falta que lo diga ni hubiese hecho falta nada de lo antedicho para saberlo, porque detrás hay una firma, una trayectoria artística y personal y una obra que lo avala, que es coherente en sus búsquedas y resultados. Voy a confesarlo: Íntimamente creo que me tomé el atrevimiento de hacer este pequeño despanzurro de análisis de Agenda de Minniedades para recordarme cuan privilegiado soy de poder tomarme unos mates o un café, hablar de Arte y Vida, carajear a presidentes cuyos apellidos comienzan con M, delirar y reírnos y de poder llamar amigo a este Maldito Artista.

Gracias también por ese orgullo, Daffy.

Felicitaciones por este librazo.

 

Sergio Felipe Mattano

Antorchas Jazz Club - Moreno, 8/octubre/2026

 



[i] Parecido decía el viejo Platón esto de pasar del no-ser al ser y lo llamaba poiesis. 


Presentación Nuevo Libro de Jorge Daffunchio en Antorchas Jazz Club



 


Jorge Daffunchio"Maldito Artista" + Minnie Orquesta de Jazz + Lectura SFM




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