Agenda de Minniedades
Jorge Daffunchio – “Maldito Artista”
“(…) Yo, en cambio, por medio de mis obras te demostraré mi fe”
Santiago 2, 17 -26
"Concibo la noción de lo político en un sentido muy amplio. Algo
que depende de un fundamento ideológico, de una elección, algo que no es
simplemente la consecuencia de un instinto racional. En este sentido, sostengo
que nuestras creencias privadas, en el modo en que nos comportamos sexualmente
o en lo que sea, son políticas, porque es siempre el proceso de elecciones
ideológicas y nunca es simplemente naturaleza. En este sentido diría que la
cultura popular es eminentemente política, y me interesa justamente por
eso."
Slavoj Žižek, La perversa guía de la Ideología
A modo de
introducción hay dos citas de dos primeras ideas que me surgieron al finalizar
la lectura de Agenda de Minniedades de Jorge Daffunchio. La primera es
bíblica, el capítulo 2 de la Carta de Santiago, los versículos que recordamos con
el título "La Fe y las obras" donde el Apóstol enseña que la acción
demuestra y evidencia la verdadera profesión (la religiosa en aquellos, la
poética en este caso -entendiendo la Poesía
como espíritu de las Artes, que así nos la legó nuestro Sumo Pontífice
André Bretón, apoyado en el bastón de Hegel). La otra cita es de Slavoj Zizek
en el documental La perversa guía de la
ideología, allí manifiesta que su interés en la cultura popular es porque
en ella se transparenta el fundamento ideológico de la Época, sus elecciones
ideológicas y por tanto políticas, y ese también es el proceso de interés
artístico-poético de estos poemas y de Jorge: la observación, análisis e
imputación de un estado del Mundo y sus transformaciones a partir de ese sesgo
invisible que atraviesa lo que consideramos cotidiano y “normal” y se evidencia
en trivialidades.
Luego me aparecieron
otras dos ideas: Jacques Derrida con aquello de Firma, acontecimiento, contexto y el artículo “¿Qué es un Autor?”
de Foucault (spoiler alert, mal y pronto: el Autor es una función que
jerarquiza ciertos discursos: ya saben por si aparece en el multiple choice del
Final), pero peligrosamente ello se acercaba a una clase de Teoría literaria y
a la correspondiente y fatal estampida de lectores, así que intenté contenerme
y esta breve (espero) presentación comienza así:
*
Poesía y Humor
son dos características presentes en toda la obra de Daffunchio, pensemos en
sus performances como aquellas de las caminatas a Luján (la irrupción de los
soretes de papel maché en una Peregrinación de finales de los 80’s donde se pone
en tensión el concepto de Creencia, no se niega la Fe ni la vitupera: se tensiona
el concepto de Creencia, su alcance y su polisemia ¿Creo en una representación,
digo, los soretes de papel maché? ¿O soy un borracho santo tomasino que tiene
que hundir el dedo empírico (la pata peregrina, en este caso) para creer que es
caca? y la otra caminata virtual-en-los-albores-de-la-era-virtual
sobre una cinta ergométrica mientras “a su paso” rezaban sus versos unos poetas
petisos). Pensemos en sus obras plásticas “Saquito de Té” o en “El pez grande
se come al chico” con sus corrimientos de sentido figurado a la literalidad; en
“Animal herido”, “Un relámpago en mí” como compositor; en sus libros: Estás
bien/ estás desnudx (150 veces), y, particularmente en este, donde nos
basta con ver la portada para entender que algo raro sucede allí: ¿Qué hace
este señor Minnie mirándonos desde la Tapa? ¿Por qué no respeta la tradicional
imagen de autor en la solapa con gesto de intelectual estreñido? Y es este
“desplazamiento” desde el margen al centro lo que también explica el principio
poético que recorre la obra: así como Schopenhauer definió al Humor como
aquello que aparece donde no corresponde, hace un par de revoluciones, en Rusia
aparecieron unos tipitos que estudiaron metódicamente la Literatura y uno de
ellos postuló el “Extrañamiento” como procedimiento poético principal. Decía
Shklovsky (el fulano en cuestión) que el Poeta desautomatizaba la percepción de
las cosas para volver a hacerlas visibles en el poema. En AGENDA DE MINNIEDADES sucede esto y nos encontramos
con que algunos textos parecen graciosos y nos muecan una sonrisa, pero lo
hacen porque son textos que incomodan, inquietan al estar desplazados de su
habitualidad y adjuntados con lo inesperado, sean conceptos filosóficos (el
poema “Footage” como comprobación empírica cinética de aquel fluvial adagio de Heráclito),
sean géneros literarios (“Aviones” es un poema de ciencia-ficción donde la
distopía ecológica transhumana da paso a una nostalgia por las máquinas en un
contemplador que todavía así se aferra a la esperanza, la humana e inútil
esperanza, del retorno en su último verso: “Quizás en la próxima temporada…”), sea
en los mitos (“Cosmogonía” y “Al Oeste del Paraíso” dos bellísimos poemas que se
apropian y reconstruyen pasajes del Génesis, pero también “Narciso” y “El
Tormento”), o en las realidades exageradas (“Welcome to the jungle” donde el
entorno y la fauna parecen denunciar el retorno de ideologías salvajes, o lo accidental
cotidiano devenido tragedia en “Rompan todo” donde una taza rota suscita la
distopía raybradburyana, y en “Adivinanza” donde las rosas se vuelven herida
impune).
Por supuesto, el
primer desplazamiento/extrañamiento es el evidente del título: las nimiedades, los
detalles, los pequeños gestos, las pequeñas voces del mundo , se transforman en
la gracia léxica que marida con la tapa (“Minniedades”) apropiándose de la
icónica figura de la ratoncita a la vez que expone la disneylización de la cultura
pop. Y así como en la contratapa se advierte sobre las imágenes plásticas
emparejadas a los poemas, también en el proceso de zoom-in al entorno físico y
cultural que hace el poeta Daffunchio en su escritura, nos hallamos nosotros
como lectores/pluspoetantes con la sorpresa revelada, con-movida, repensada y
compartida en los textos “de bolsillo” que se agendan en una fecha improbable y
azarosa, es decir, intentan la humana aventura de retener para el futuro un
presente que ya es pasado.
Si insistiera con
el aparato de análisis de aquellos rusos ("Insistidor como ruso" es
una frase que quiero instalar desde el aparato crítico cultural sudamericano),
podríamos hacer una detallada lista de procedimientos literarios formales como
quiebres, modificaciones, rupturas de cohesión y coherencia gramatical y léxica
(por ejemplo, en "Estrellado" donde fluctúa dicho término desde el
adjetivo al sustantivo deverbal hacia la reflexión metalingüística, o en "El
muerte en la cajón" donde articulo y nombre disputan género). Así
también sucede con los procedimientos de multiplicación de interpretación y sentido de los términos (la ambigüedad de
"pescar" en el poema
"Pescado" dónde se entrecruzan dos maneras primales del Deseo -Hambre
y Eros- en el asombro de una respuesta; o en las tres rayas del poema homónimo,
donde una se esnifa, otra se dibuja y la última, muerta en la playa, se pudre:
Baco, Mnemósine, Tánatos como capítulos del derrotero vital)
Lo poético y lo
humorístico representan dos de los principales indicios de inteligencia
(intelectual y emocional) humana: una forma de ver, contemplar,
atravesar y resistir la pesadumbre de la subsistencia que, así y todo, se cuela
constantemente en la nostalgia con elegante tristeza, y en aquello que inquieta
a cualquier Perseguidor como este Maldito Artista: el dilema existencial del
tiempo y su fuga (en “Polaroid” ataviado del fantasma de la foto; en el cartel
de una inmobiliaria en “Tu casa, frente a la Buján”).
Podríamos seguir
desmenuzando uno a uno los poemas o serializarlos como en el onírico caso de
"Y en el sueño" (el revés melancólico de la melancólica realidad),
"Kamikaze" (que inicia con “Hay un kamikaze golpeando las manos en la
puerta / Por un momento me asusté, creí que eran los evangelistas de acá a la
vuelta”) y "Yokai" (donde la risa perversa del sueño se hace nuestra
risa y perversión), pero voy a detenerme en dos poemas que nos permiten
vislumbrar un Arte poético de la obra, permítanme leerles "Oh yeah!"
y "El poeta":
“Oh Yeah!”
Me levanto con los tapones de punta
¡No quiero que me rompan las pelotas!
Al rato en una mesita
del bar de Cao
Junto con el jarrito de café
llega John con su criolla
Una pizza y una birrita después
tenemos dos canciones nuevas
“La vi parada ahí”
(me gusta ese doble sentido del título)
y la otra
con mucho twist y mucho grito
Levantamos campamento
naufragamos por Corrientes
y después
nos mandamos para SADAIC
¡Que la chupen esos cumbieros del orto!
Aquí vemos una
leyenda iniciática parodiada por el contexto (el Bar de Cao en el barrio de San
Cristóbal y SADAIC en lugar de los estudios Abbey Road), los “Beatles
argentinos” no son los Serú Girán sino el mismo Paul y su amigo John, pero en
la esquina de Avenida Independencia y Matheu con “una pizza y una birrita”. Daffunchio reivindica en esta
fabulación que la genialidad creativa está al alcance de todos, en toda urbe,
pero también denuncia que esa construcción es arbitraria y esnob, que es la
recepción (el público, abreviemos) la que se condiciona por el contexto. Casi
que podemos escuchar a una vecina declamar “Qué va a ser un ‘Beatle’ éste, si
vive acá a la vuelta”. Sin embargo, se cuela la sutileza reivindicatoria en el
“naufragamos por Corrientes” que bien recobra a Nebbia – Tanguito, y con ellos
a Moris, Pipo Lernoud, Miguel Abuelo, Pappo (que bien podría declamar el verso
final) y aquella generación de los albores del rock nacional.
“El poeta”
Escuchó el trueno
Hubo una pausa…
Y otro trueno
Y otro más
Supo
Que al él evocarlo más tarde
más tarde que ese más tarde
los otros
escucharían el mismo trueno
la misma pausa
Y otro trueno
y otro más
y -¡al fin!-
también…
la lluvia
La función del
Poeta sigue siendo la del brujo de la tribu: no solo contemplar, observar,
contar, atestiguar el trueno, también, de ser necesario, crear la lluvia con
palabras (la etimología del más viejo sortilegio, avrah kadhabra: “voy creando
mientras digo”). Jorge es ese tipo de poeta, esa concepción poética es el
espíritu que atraviesa todo su obrar artístico. Es a la vez, manifiesto de
mismidad y un compromiso con la Otredad.
Esta concepción
se repite en “Colibrí”, donde la voz poética observa cómo “(…) en tu mano / en
el gesto urgente que hacés” se recrea la percepción del fenómeno inenarrable
del ave, lo que sólo puede la poesía: el artificio de hacer ademán aquello que
vuela en el jardín.[i]
El extrañamiento,
la mirada desacostumbrada, es flor en la foto familiar donde revela su
“Amarillo disidente”, es el nombre sagrado de “Mahoma” instaurado en la
banalidad gatuna, es la mirada presagiando la tormenta de “Santa Rosa” y es la
habitualidad transformada en la hipérbole de habitar “En puntas de pie” la
rutina diaria. En suma: La nimiedad revelando su potencia poética.
*
Para cerrar. Los
poemas, el poemario, las imágenes, la edición preciosa, en fin, comprobarán al
leerlo que el libro es muy bueno -no hace falta que lo diga ni hubiese hecho
falta nada de lo antedicho para saberlo, porque detrás hay una firma, una
trayectoria artística y personal y una obra que lo avala, que es coherente en
sus búsquedas y resultados. Voy a confesarlo: Íntimamente creo que me tomé el
atrevimiento de hacer este pequeño despanzurro de análisis de Agenda
de Minniedades para recordarme cuan privilegiado soy de poder tomarme
unos mates o un café, hablar de Arte y Vida, carajear a presidentes cuyos apellidos
comienzan con M, delirar y reírnos y de poder llamar amigo a este Maldito
Artista.
Gracias también
por ese orgullo, Daffy.
Felicitaciones
por este librazo.
Sergio Felipe Mattano
Antorchas Jazz Club - Moreno, 8/octubre/2026
[i] Parecido decía el viejo Platón esto de
pasar del no-ser al ser y lo llamaba poiesis.



